La culpa fue de los puercos
“La culpa fue de los puercos
Porque yo nunca anduve pendiente de esa muchacha,
Ni siquiera la había detallado,
Ni nada de eso”
-contaba Fernando,
mientras estaba sentado
frente a un detective
que le hacía preguntas
y tecleaba en una máquina de escribir
su declaración sobre lo acontecido
en el platanal de Quiñónez-.
-Verá usted señor detective:
El río separa las dos parcelas,
de mi lado tengo maíz,
y mis cochinos
que tengo encorralados
y ellos se portan bien en su sitio,
con su charco, su comedero
y su atención sanitaria.
-…Del otro lado del río
–seguía echando el cuento-,
hay un platanal y otros sembradíos
en la parcela de Quiñones.
En ese tiempo,
estábamos en verano
y las aguas del río
se encontraban bien bajas,
prácticamente, era una quebrada.
-…Un día, tres cochinos pasaron el río
y se metieron en el platanal.
Yo los estuve buscando
y por el ruido que hacían
supe que habían pasado el río.
Como no vi. a nadie en la zona,
me aventuré y me metí en la parcela de Quiñónez
para recuperarlos.
Allí fue cuando me conseguí con la muchacha
que estaba acostada mirando para arriba,
tenía una bata que no le tapaba casi nada
y le dije, que estaba buscando mis cochinos.
-¿Esa muchacha es la hija de Quiñónez?
-pregunta el detective-
“Si señor detective”
-responde Fernando-
-¿Y entonces, qué pasó?
-Bueno, ella me ayudó a buscar los cochinos,
entonces, los recuperé y me los llevé de vuelta.
Al otro día la muchacha me saludaba y me hacía señas.
Entonces, yo pasaba el río
y nos sentábamos a hablar en el platanal.
Y en eso pasamos como tres meses.
-¿Termina de explicar
cómo le pusiste la barriga a la muchacha?
-le indicó el detective-,
¿O, es que la culpa la tienen los cochinos?
Mary Carmen Fiol Guerrero Jajajajaja jajajajajaja sí como nie.......!
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