martes, 23 de septiembre de 2014

Anoche vi una bruja volando

Anoche vi una bruja volando
que salió del apartamento de enfrente
como a la una de la mañana,
montada en su escoba
y pelando los dientes…

La detallé muy bien
porque me la conseguí  de frente:
Era la mamá de mi vecinita
María Lucrecia Del Pozo;
que está más buena
que comerse un perro caliente
cuando uno tiene hambre
y poca plata en la cartera
bajo un sol ardiente.

De ahora en adelante
voy andar súper mosca;
de no mirarle la retaguardia
a la hermosa vecinita,
ni decirle un piropo imprudente,
picoso, ni maloliente.

No vaya a ser,
que la bruja me convierta en sapo;
me transfigure en culebrita
y termine sobreviviendo
en un charco, en un barranco,
o, pisado por un camión
en plena avenida “Cota mil”,
por un conjuro
que me eche la vieja,
que por cierto,
es de malas pulgas
y me ha tirado miradas
muy repelentes,
desde una tarde
cuando le pedí
que le bajara el volumen
a bochinche que tenía
escuchando pornografía
como si estuviera en el cine
con un viejo baboso y caliente.

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