miércoles, 24 de septiembre de 2014

Esa noche del viernes fue muy ruidosa

Esa noche del viernes fue muy ruidosa

Esa noche del viernes fue muy ruidosa,
Tomamos mucho aguardiente,
Bailamos  mucha cumbia
con todas “las muchachonas” extra perfumadas
de un pachulí muy intenso
 que nos impregnaba la piel, la ropa
y hasta los cabellos.

A mi amigo Juancito Pico,
Le tocó
una gorda colombiana
que lo besaba a cada rato
y lo tenía todo pintorreteado;
Al  punto que le dije:
“que ni se le ocurriera llegar con esa camisa a su casa,
Porque su mujer lo iba a “maletear”  sin mucha discusión,
Si es que primero, no lo mata.”

Pero, resulta que el consejo
Era para todos,
porque estaban hediondos a “muchachotas”,
Por donde quiera que se metiera la nariz.
Allí no había cuento chino,
Ni nada que tapara el hueco
Que hace un cañón
En un barco, herido de muerte.

Mientras, Carlos bailaba en un ladrillito
La Carta” de los terrícolas,
con una muchachona de pompi grandote;
Yo negociaba con el dj
Para que repitiera la canción,
O una parecida,
Para luego,
pedirle un chance a Carlitos,
 y me prestara la muchachona
procediendo cual arepero a amasar la masa,
así podría averiguar,
 tantear, qué tenia…la muchachona
si era verdad su atractivo bojote,
-por mera curiosidad-,
o estaba envuelta en trapos
para engañar la vista
de un pobre borracho...


Al final nos echamos a la suerte  las muchachotas.
Colocamos en un sombrero,
Papelitos con colores anotados,
Correspondientes al color de sus vestidos,
Entonces,
El azul: ¡Upa cachete, la china se va con Juan!;
Amarillo: ¡Upa cachete, la gorda se va con Carlos!,
Floreado: ¡Azuquita papá, la traserona se va con Augusto!,
Quedaba un papelito que era el mío
Y era de la más vieja de las mujeres
-yo creo que me jugaron quiquiriguiqui,
Esa cuerdita de vagabundos y tramposos,
Mal viviente, bebedor,
“muchachoneros” y tramoyeros…

Entonces, me dije:
“No importa, negro
Gallina vieja hace buen caldo”

Pasaron como tres horas
Hasta que nos volvimos a ver
 para irnos, bañarnos,
 desayunar,
y agarrar carretera
cuestión de regresar a Caracas
y  con la mente despejada
por un baño frió
vimos por última vez
el rostro de las muchachonas
¡Caramba, mi hermano
Esas mujeres eran más feas que un espanto!
Ninguna se salvaba de esa lista,
No  llegaban por los tobillos
A lo que teníamos en casa;
Eran feas, pero muy feas;
Tuertas, sin dientes, manchadas, pelo malo,
Patulecas y sin gracia.

¡Que cosa tan mala, es andar emparrandado
Con hombres bochincheros,
Tomando cervezas
Y echando broma,
la mente se turba y uno termina
Ahorcándose con un espanto!

1 comentario:

  1. Mary Carmen Fiol Guerrero Ajajajajajajajajahajajaja después se arrepienten???? Qué vagabundos.....!? Jajajajajajaja no tenéis compon los hombres...viven quejándose de lo que tienen en casa y se arriman a cualquier despojo maloliente.....jajajaja. Pero así sois y no tenéis compon....jajajajaja

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