martes, 26 de mayo de 2020

Platanoman, se adueña del primer semestre del año 2020
Luis Alfredo Rapozo
Venezuela no deja de producir noticias a diario, a pesar de su paralización lastimosa, que le hace blanco de la desesperanza.
Cuando llegan a nuestras costas los cinco tanqueros iraníes, unos dicen que más evidente no puede ser el fracaso de la política de Maduro, en PDVSA.
Otros manifiestan con una sonrisita extraña de triunfo, que vencierron al gobierno de Trump, en una especie de reedición en el siglo 21, de la famosa guerra de los misiles de la década de los sesenta, entre Cuba y Estados Unidos. Es decir, que vivimos en un toma y dame permanentemente.
El gobierno no da tregua en su guerrita comunicacional y no le teme a hacer el ridículo, con las mentiras, cuentos y montajes de comiquitas, pasquines, etc.
Siempre recuerdo aquella vez, que Maduro con su cara de platanote, se dirigió al país en cadena nacional, desde Sabaneta para anunciar el comienzo de campaña: Lo hizo diciendo, que Chávez se le apareció convertido en un lindo pajarito, que después de silvar, se fue volando hacia la llanura barinesa, augurándole victorias electorales y éxito en su proceder. Una cosa de las mil y una noches, falta que le crean los pajuatos, que viven en las nubes y son el colchón de su respaldo. Pero, increíblemente, esos pajuatos revolucionarios le creen y lo sustentan en el poder. Empezando por el grupete de militares acomodados, que no tienen conciencia de la destrucción a que han sometido al país, cada vez más pobre y que sin ninguna consideración, someten al pueblo humilde a niveles de indigencia.
Les digo, si ustedes tienen la oportunidad de recorrer las calles de las parroquias centrales de Caracas, les aseguro que deben  tener guáramo para recorrerla a las siete a la noche.  Presentan -esass calles-, una soledad extrema de electricidad. La oscuridad precisamente se adueña de las calles de Santa Rosalía, por ejemplo, donde los hombres y mujeres , que circulan parecen sombras de transhumantes con su carga de pobreza y hambre. Nunca se había visto una Caracas tan caída en la miseria, con cuadros de prostitutas de mal aspecto vendiéndose en las esquinas  a nadie, con su pinta de marginalidad y su aspecto de mujeres desechadas por la vida. Eso no es revolución. Es la destrucción de un país que brillaba y prometía entrar a niveles de desarrollo con la fuerza de su espíritu capitalista para fomentar empresas, crear empleos y convertirse en país paladín en el norte de sur américa y bañado por el mar caribe.
En cambio, los días de pandemia se han convertido en carceleros de un país que no puede circular por sus primeras arterias-cosa absurda, esa de no disponer de la Av. Boyacá, de la autopista Francisco Fajardo, de la Autopista a Guarenas Guatire y con una excesiva restricción de la movilidad de las gentes, por más pandemia que se quiera poner de cortina-. Lo cierto, es que  en estos días de pandemia, en Venezuela , el claustro se profundiza, con la carencia de gasolina, con la carencia de agua en términos de sed colectiva en medio de un calor aberrante, la carencia de gas domestico para cocinar y una extrema fatiga de ver a mqaduro en cadena nacional, hablando como si fuera el experto infectólogo que lucha para erradicar el virus chino, casi cuerpo a cuerpo como lo haría un super héroe en una revista colorida de los años cuarenta; me parece que Maduro, con su mente infantil y de comiquita, se cree un héroe que lucha contra el mal;  que lucha contra otra figura que quiere someterle y adueñarse del mundo: si, es Platanoman.
Naturalmente, Platanoman, es el héroe negativo en el poder: es el hombre responsable de la tortura colectiva, que tiene amarrado al individuo..
La lucha contra este súper héroe merece la participación de sus principales hombres y mujeres , con inteligencia. Por favor, no sigan ensuciando la lucha con intervenciones fallidas y mal pensadas, para aparecer en la película fracasando. No le den fuerza a Platanoman.

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