jueves, 7 de mayo de 2020


Dos lanchitas: la invasión de mayo.

Luís Alfredo Rapozo



De Río Hacha, en La Guajira colombiana, salieron dos peñeros cargados de pertrechos y un grupo de hombres entrenados para la acción militar rumbo al litoral central de Venezuela, con la finalidad se preparar la entrada de otros grupos y venir a buscar a Maduro, para conducirlo a Estados Unidos, donde es solicitado por la justicia, donde se le sigue un expedientico por narco y no sé qué más.

Eso dijo uno de los norteamericanos detenidos en Chuao, estado Aragua. La otra lanchita llegó a Macuto,  con 8 hombres y aparentemente, fueron dados de baja. Los medios de comunicación no tuvieron acceso al sitio de los acontecimientos, entonces no tenemos videos, fotografías de reporteros no oficialistas, que nos den detalles y se puedan responder las preguntas elementales, que queden para la historia.

Por otra parte, no nos llega información adicional desde ninguna parte, donde los invasores-por así decirlo-, expliquen la cosa. Nadie sabe nada, nadie habla, ninguna persona asume claramente el asunto y expone el por qué, cómo, cuándo, etc., etc.

Ustedes saben, que en dictadura es muy dificil que los medios libres operen, entonces solo se sabe lo que el gobierno quiere informar, por supuesto, manipulando , ocultando, y manoseando los acontecimientos y gente como uno queda con muchísimas lagunas y desconfiando de lo que se dice.

La primera impresión que recibimos, nos generó cierta guasa, porque todo se observaba como extraño, absurdo, tragicómico. Ciertamente, parecía una película donde algún Rambo, superman, o nuevo personaje tipo Mcgever… llegaría al país, tomaba el aeropuerto Simón Bolívar, subía pór la autopista rumbo a Miraflores, se cae a plomo limpio, somete a la guardia de Honor, captura a pescozones a Maduro, lo mete en un carro ; un helicoptero , lo baja a golpetones y patadas por el fundillo y se lo lleva al aeropuerto para trasladarlo sin problemas  a Miami o Nueva York: es decir, una cosa nunca vista, ni con Ben Laden, ni en Irak, ni Libia, ni…

“¿Bueno qué es esto?” se preguntaba la gente que se iba enterando por trazos del acontecimiento, por boca del mismo Maduro -con todos sus prejuicios y llorantinas diciendo que Trump lo quería asesinar , pero las gloriosas fuerzas armadas y el pueblo pescador de  Chuao, le hicieron comer tierra.

Por parte de las fuerzas armadas no hubo un herido, no se dió un solo muerto. Lo que nos extraña es que en Macuto no hubo sobrevivientes para que echen el cuento. Entonces, uno no sabe cómo fue el enfrentamiento; el combate, etc., lo cual hace penar ineludiblemente en una masacre, porque tal como sucedió en Chuao, muy bien pudieron ser detenidos sin un solo tiro, más aún si venían siendo monitoreados desde que salieron de Río Hacha con el novedoso equipo de radares que habla el General Padrino. ¿Quién se va a caer a plomo en una playa contra un ejército, montado en una lanchita? Nadie.

Ya en frío, desde esta acera-no la de Maduro, ni la de Diosdado, ni la de los invasores, ni la de los que no dicen esta boca es mía-, uno piensa que esa acción fue una locura, destinada a fracasar. Tenía marcada en la frente , el fracaso desde que salieron de Colombia. Parecía más bien una acción de propaganda, para divulgar-pero ni siquiera, a eso llegaron-. Yo dije en un twitt, que daban pena ajena. Entonces, solo le agradezco a Dios que no hubo más muertos por esta estupidez suprema, porque cada vida merece respeto. También ,pienso que nuestra oposición es mediocre; y me temo que si seguimos así, moriré en dictadura e infeliz.

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