Dos
lanchitas: la invasión de mayo.
Luís
Alfredo Rapozo
De Río
Hacha, en La Guajira colombiana, salieron dos peñeros cargados de pertrechos y un
grupo de hombres entrenados para la acción militar rumbo al litoral central de
Venezuela, con la finalidad se preparar la entrada de otros grupos y venir a
buscar a Maduro, para conducirlo a Estados Unidos, donde es solicitado por la
justicia, donde se le sigue un expedientico por narco y no sé qué más.
Eso dijo uno
de los norteamericanos detenidos en Chuao, estado Aragua. La otra lanchita
llegó a Macuto, con 8 hombres y
aparentemente, fueron dados de baja. Los medios de comunicación no tuvieron
acceso al sitio de los acontecimientos, entonces no tenemos videos, fotografías
de reporteros no oficialistas, que nos den detalles y se puedan responder las
preguntas elementales, que queden para la historia.
Por otra
parte, no nos llega información adicional desde ninguna parte, donde los
invasores-por así decirlo-, expliquen la cosa. Nadie sabe nada, nadie habla,
ninguna persona asume claramente el asunto y expone el por qué, cómo, cuándo,
etc., etc.
Ustedes
saben, que en dictadura es muy dificil que los medios libres operen, entonces
solo se sabe lo que el gobierno quiere informar, por supuesto, manipulando ,
ocultando, y manoseando los acontecimientos y gente como uno queda con muchísimas
lagunas y desconfiando de lo que se dice.
La primera
impresión que recibimos, nos generó cierta guasa, porque todo se observaba como
extraño, absurdo, tragicómico. Ciertamente, parecía una película donde algún Rambo,
superman, o nuevo personaje tipo Mcgever… llegaría al país, tomaba el
aeropuerto Simón Bolívar, subía pór la autopista rumbo a Miraflores, se cae a
plomo limpio, somete a la guardia de Honor, captura a pescozones a Maduro, lo
mete en un carro ; un helicoptero , lo baja a golpetones y patadas por el
fundillo y se lo lleva al aeropuerto para trasladarlo sin problemas a Miami o Nueva York: es decir, una cosa nunca
vista, ni con Ben Laden, ni en Irak, ni Libia, ni…
“¿Bueno qué
es esto?” se preguntaba la gente que se iba enterando por trazos del
acontecimiento, por boca del mismo Maduro -con todos sus prejuicios y
llorantinas diciendo que Trump lo quería asesinar , pero las gloriosas fuerzas
armadas y el pueblo pescador de Chuao,
le hicieron comer tierra.
Por parte
de las fuerzas armadas no hubo un herido, no se dió un solo muerto. Lo que nos
extraña es que en Macuto no hubo sobrevivientes para que echen el cuento. Entonces,
uno no sabe cómo fue el enfrentamiento; el combate, etc., lo cual hace penar
ineludiblemente en una masacre, porque tal como sucedió en Chuao, muy bien
pudieron ser detenidos sin un solo tiro, más aún si venían siendo monitoreados
desde que salieron de Río Hacha con el novedoso equipo de radares que habla el
General Padrino. ¿Quién se va a caer a plomo en una playa contra un ejército,
montado en una lanchita? Nadie.
Ya en frío,
desde esta acera-no la de Maduro, ni la de Diosdado, ni la de los invasores,
ni la de los que no dicen esta boca es mía-, uno piensa que esa acción fue
una locura, destinada a fracasar. Tenía marcada en la frente , el fracaso
desde que salieron de Colombia. Parecía más bien una acción de propaganda, para
divulgar-pero ni siquiera, a eso llegaron-. Yo dije en un twitt, que daban pena
ajena. Entonces, solo le agradezco a Dios que no hubo más muertos por esta
estupidez suprema, porque cada vida merece respeto. También ,pienso que nuestra
oposición es mediocre; y me temo que si seguimos así, moriré en dictadura e infeliz.
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