20 años
perdidos, y con hambruna en el horizonte.
LUIS
ALFREDO RAPOZO
Ring, ring,
suena mi teléfono en una tarde de cuarentena. Estoy en mi escritorio observando
la página de twitter y las informaciones relativas al natalicio del poeta
Aquiles Nazoa. Ustedes saben, que en este mes de mayo, el 17, se cumplen los cien años de su natalicio. Todo un
acontecimiento, para los venezolanos que recordamos al hombre del Guarataro,
con aprecio, respeto y admiración.
Es mi
hermano que me llama. Quiere saber de mi salud y mi circunstancia en medio de
esta cuarentena y en medio de las horas aciagas que vivimos los venezolanos. En
ese preciso instante, el presidente de la república está en cadena nacional,
hablando de las últimas muertes de venezolanos por corona virus; se pasea por
Colombia, Brasil y Estados Unidos; habla
con su vocabulario manualesco marxista-lenninista y del obligado sistema
comunista que nos quiere meter a juro, con la anuencia de unos cuantos
tarifados de las fuerzas armadas, que andan dogmatizados con esa ideología
marxista, y que son el soporte del peor gobierno de todos los tiempos que hemos
tenido y posiblemente, con el hombre más mediocre en 200 años de historia
repúblicana, que ha mandado en estas tierras, desde México hasta la Argentina.
Mi hermano, me dice que este señor se vino al
piso, que no vuelve a ganar unas elecciones ni en la consejería de un edificio.
Yo, le digo que me parece cierto eso, que hasta los chavistas lo tienen “atravesado”
y el rechazo es tan grande, que verle la cara, da gana de vomitar. No sirve, no
funciona y ha destruído el país a niveles de miseria.
Mi hermano ronda los 72 años y me recuerda ,
que en los peores años de la cuarta república, no se había vivido situación
similar a esta quinta república, con los niveles de pobreza y hambre en la que
se encuentra la familia vanezolana. Juntos recordamos los años sesenta que para
muchas familias caraqueñas-por ejemplo-, fueron dificiles, sin embargo, se
salía adelante con el trabajo y el estudio; que luchando, con entusiasmo y con
constancia se salía adelante, independientemente que no hubiese dinero
suficiente en casa. Y eso no es mentira. En cambio, ahora la pobreza es más
intensa, colectiva y muchas familias dan lastima ajena, dependiendo de una caja
de comida que da el gobierno; con unos sueldos miserables, sin opciones para
progresar, con desempleo perenne-digan, lo que digan- y definitivamente, sin
esperanzas.
Precisamente, en los sectores populares, se
observa esa desesperanza, quizás con mayor drama, al punto, que sin preparación
suficiente, muchos se lanzaron a la aventuran de salir corriendo del país, como
las tratas que se lanzan al mar, cuando la nave se estaá hundiendo.
¿Quién
puede tener confianza, que va a crecer socialmente con este gobierno de hambre?
Nadie está pendiente de lograr la casa de sus sueños, el techo de la familia. No
hay manera, a menos que te pongas a implorarle al mismo gobierno, que te asigne
una casa, que será tu infelicidad con la presión permanentemente para obligarte
a apoyar al gobierno, que tiende a perseguirte, para que no te quejes por nada,
so pena de que te declaren traidor y no sé que otra cosa más, y hasta te quiten
la casa, como le sucedió a varias familias en fuerte tiuna, a quienes les sacan
con sus peroles como a unos perros sarnosos, por sonar cacerolas a Maduro en
una tarde de protestas.
Corto la convresación
con mi hermano deseándole lo mejor. Me queda un amargo sabor en los labios,
porque sincerfamente, estos 20 años en revolución han sido perdidos. No
disfrutados como individuos. Más bien , las familias separadas y con
posibilidades de no volver a ver a nuestros propios hijos, que se fueron a
buscar mejor vida para ellos y sus hijos. En el caso de mi hermano, tiene una
hija en Argentina y el varón en Chile. Yo tengo a mi único hijo en USA., y
sinceramente dificulto que pueda verles una vez más, si esto no mejora.
Cuando tranco el teléfono,
repica nuevamente el aparato . Es mi amiga Eyil que me pregunta:
- ¿Estás viendo la
cadena de Maduro?
-Si-le contesto-
-Ese carajo, como que
está transmitiendo desde un bunker. Mira la vaina.
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