sábado, 2 de mayo de 2020


20 años perdidos, y con hambruna en el horizonte.

LUIS ALFREDO RAPOZO



Ring, ring, suena mi teléfono en una tarde de cuarentena. Estoy en mi escritorio observando la página de twitter y las informaciones relativas al natalicio del poeta Aquiles Nazoa. Ustedes saben, que en este mes de mayo, el 17, se cumplen los  cien años de su natalicio. Todo un acontecimiento, para los venezolanos que recordamos al hombre del Guarataro, con aprecio, respeto y admiración.

Es mi hermano que me llama. Quiere saber de mi salud y mi circunstancia en medio de esta cuarentena y en medio de las horas aciagas que vivimos los venezolanos. En ese preciso instante, el presidente de la república está en cadena nacional, hablando de las últimas muertes de venezolanos por corona virus; se pasea por Colombia, Brasil y Estados Unidos; habla con su vocabulario manualesco marxista-lenninista y del obligado sistema comunista que nos quiere meter a juro, con la anuencia de unos cuantos tarifados de las fuerzas armadas, que andan dogmatizados con esa ideología marxista, y que son el soporte del peor gobierno de todos los tiempos que hemos tenido y posiblemente, con el hombre más mediocre en 200 años de historia repúblicana, que ha mandado en estas tierras, desde México hasta la Argentina.

Mi hermano, me dice que este señor se vino al piso, que no vuelve a ganar unas elecciones ni en la consejería de un edificio. Yo, le digo que me parece cierto eso, que hasta los chavistas lo tienen “atravesado” y el rechazo es tan grande, que verle la cara, da gana de vomitar. No sirve, no funciona y ha destruído el país a niveles de miseria.

Mi hermano ronda los 72 años y me recuerda , que en los peores años de la cuarta república, no se había vivido situación similar a esta quinta república, con los niveles de pobreza y hambre en la que se encuentra la familia vanezolana. Juntos recordamos los años sesenta que para muchas familias caraqueñas-por ejemplo-, fueron dificiles, sin embargo, se salía adelante con el trabajo y el estudio; que luchando, con entusiasmo y con constancia se salía adelante, independientemente que no hubiese dinero suficiente en casa. Y eso no es mentira. En cambio, ahora la pobreza es más intensa, colectiva y muchas familias dan lastima ajena, dependiendo de una caja de comida que da el gobierno; con unos sueldos miserables, sin opciones para progresar, con desempleo perenne-digan, lo que digan- y definitivamente, sin esperanzas.

Precisamente, en los sectores populares, se observa esa desesperanza, quizás con mayor drama, al punto, que sin preparación suficiente, muchos se lanzaron a la aventuran de salir corriendo del país, como las tratas que se lanzan al mar, cuando la nave se estaá hundiendo.

 ¿Quién puede tener confianza, que va a crecer socialmente con este gobierno de hambre? Nadie está pendiente de lograr la casa de sus sueños, el techo de la familia. No hay manera, a menos que te pongas a implorarle al mismo gobierno, que te asigne una casa, que será tu infelicidad con la presión permanentemente para obligarte a apoyar al gobierno, que tiende a perseguirte, para que no te quejes por nada, so pena de que te declaren traidor y no sé que otra cosa más, y hasta te quiten la casa, como le sucedió a varias familias en fuerte tiuna, a quienes les sacan con sus peroles como a unos perros sarnosos, por sonar cacerolas a Maduro en una tarde de protestas.

Corto la convresación con mi hermano deseándole lo mejor. Me queda un amargo sabor en los labios, porque sincerfamente, estos 20 años en revolución han sido perdidos. No disfrutados como individuos. Más bien , las familias separadas y con posibilidades de no volver a ver a nuestros propios hijos, que se fueron a buscar mejor vida para ellos y sus hijos. En el caso de mi hermano, tiene una hija en Argentina y el varón en Chile. Yo tengo a mi único hijo en USA., y sinceramente dificulto que pueda verles una vez más, si esto no mejora.

Cuando tranco el teléfono, repica nuevamente el aparato . Es mi amiga Eyil que me pregunta:

- ¿Estás viendo la cadena de Maduro?

-Si-le contesto-

-Ese carajo, como que está transmitiendo desde un bunker. Mira la vaina.


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