De empleado a todero.
Luis Alfredo Rapozo
El pago de nomina que recibe Juan Querecuto por parte del Ministerio del Interior, como operador del 911 es tan deficitario, que en corto tiempo va a terminar debiendo: Su depósito será en rojo. No se ha ido a otra empresa o institución porque no hay ofertas de empleo, eso es lo que hay, en revolución. Fíjese que recibe un pago de trescientos bolívares en la quincena de Junio y le aumentaron el pasaje de la camioneta por puesto a 25 mil bolívares.
Naturalmente, la falta de entusiasmo para trabajar con el gobierno, por un sueldo miserable se evidencia cuando vas a comprar alimentos con tu quincena y si acaso puedes adquirir medio cartón de huevos. O sea , 15 huevos. Su madre dice que está cansada de comer huevos todos los días, pero Juan le responde que es lo más nutritivo que puede comprar, además de rendidor. No puede comprar carnes y sus compras van dirigidas a lograr un mínimo de proteínas como mortadelas, sardinas y los bendecidos huevos. Lo demás es lujo. Y les digo una cosa, o compra huevos, o compra mortadela. Afortunadamente, sus hermanos colaboran con cualquier alimento y su madre no deja de comer.
Su situación como empleado es precaria, entonces suele buscar la manera de redondear su ingreso haciendo cualquier labor que le beneficie económicamente y se ha transformado en un todero , en un tipo “mil usos”, que puede hacer lo que le manden. Últimamente, con la escasez de agua, se ha prestado a colaborar cargando pimpinas del líquido hasta los hogares de las personas que lo requieran, comprar botellones y llenar el espacio que las empresas venidas a menos, no hacen en plena pandemia. De esa manera, con mucho esfuerzo físico, pasa el día cargando tobos de agua desde las cisternas o manantiales hasta las casas de los ancianos, y hogares con dificultades de acarreo que solicitan sus servicios. Con tal de sobrevivir hace lo que sea; entendiendo que está sobreviviendo en una sociedad donde todos los bienes y servicios se han puesto muy costosos y no hay ingresos que permitan acceder al confort, comodidad de otros tiempos de abundancia.
“Esto es muy triste-dice-, porque antes podía cubrir los gastos de mi hijo, incluyendo su entretenimiento y uno termina penosamente, hasta sin mujer, por no poder darle lo que necesita y con problemas de todo tipo que se desprenden de la incapacidad para pagar las facturas , la necesidad elemental de alimentación. No hay opciones para mejorar de empleo, entonces, debe mantener su cargo en el Min del interior, que más bien parece una “ayudita”, para no sentir que está desempleado y busca hacer en su comunidad lo que se requiera, convirtiéndose en un práctico “mil usos”, que pasa por ser jardinero, electricista, barredor, carretillero, compra y tráeme y un sin fin de pequeñas labores como un empleado domestico comunitario, que le devenga su sustento con lo que logra recolectar.
En algún momento estuvo a punto de irse a Colombia buscando mejoras en su situación, pero con nada en concreto. Pensaba viajar como mochilero, esperando, con la pura fe de lograr enganchar y obtener un empleo. Muchos amigos le aconsejaron que se aguantara, que la cosa no es fácil, entonces lo consideró, entendiendo y escuchando los cuentos de muchos vecinos veinteañeros como él, que pasaron trabajo en el hermano pais, viviendo la xenofobia en máxima expresión. Por eso, no se fue, con tan solo su titulo de bachiller y unos pocos cursos para trabajar. No es suficiente.
En los últimos tiempos ha descubierto que en revolución se puede vivir muy bien, entendiendo cuál es el producto escaso, entonces piensa, planifica como un asalta bancos el negocio para dar la estocada. Eso lo hizo con la escasez de gasolina. Se asoció con un amigo y hacía largas y dramáticas colas nocturnas para surtir de gasolina , el inmenso tanque de un jeep de rutas troncales, para luego revender a 2 dólares el litro. “Fue bueno -me dijo-, mi mamá comió pollo, chuletas de cochino y carnes”. YO NO SABÍA QUE DECIRLE EN ESE MOMENTO Y ENTONCESS REMATÓ: “Pero, no me duró mucho, sin embargo, estoy atento a esta nueva manera de vivir”.
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