Aquiles Nazoa nos dejó "El loco
Juan Carabina"
LUIS ALFREDO RAPOZO
Todo llanero que se respete, sabe muy bien que San
Fernando de Apure no llega a 300.000 habitantes en estos tiempos del 2020. Año
del natalicio de nuestro poeta Aquiles Nazoa. Y en la decada que va de 1950 a
1960 , todo el mundo se conocía, porque eran menos habitantes y en pueblo
chiquito , infierno grande. Solo cinco calles, que compiten por abrigar a su
gente, frente al hermoso río y al puente que une la capital con la inmensa
llanura que se pierde en el Casanare.
En San Fernando,
se sabía quién tenía tierras; quién tenía ganado, quién tenía negocios y quién
era Juan Carabina, que terminó andando por las calles de la capital del Estado
Apure, viviendo en la calle, durmiendo bajo el cielo, con su mente extraviada
en su extrema soledad de hombre errante, que iba a dónde lo llevara el viento
en la extensa llanura , bañada por el río Apure, bajo el caluroso clima y el
extremo sol, que calentaba la cabeza y bañaba de sudor las ropas de lino o
kaki, dependiendo de la fuerza del bolsillo y la agilidad para sacarle provecho
al puerto; al comercio, a la venta de ganado, quesos, cueros, y mañas que la
misma Doña Bárbara, se esmeraba en sacarle riquezas y fortuna, con astucia; con
agilidad, utilizando las dos manos.
Juan, en
algún momento de su vida fue un hombre cuerdo, normal como cualquier cristiano,
pero un día como suele suceder, quedó prendado de un amor no correspondido, y
así como no llegó ese amor, su lucidez se perdió en el limbo para siempre,como
páginas de un gordo libro, que se pierden y es imposible saber que sucedió;
que pasó, y hacia donde caminar para lograr un objetivo.
Entonces, ser un hombre errante sin objetivos, herido para siempre en el alma, por un amor que nunca cristalizó, es absorvido por la terrible soledad, que todo lo cubre, lo envuelve y se lo lleva para la tierra del nunca retorno, mientras el pobre ser, divaga por las calles, perdido, llorando , quizás sin saber por qué.
Entonces, ser un hombre errante sin objetivos, herido para siempre en el alma, por un amor que nunca cristalizó, es absorvido por la terrible soledad, que todo lo cubre, lo envuelve y se lo lleva para la tierra del nunca retorno, mientras el pobre ser, divaga por las calles, perdido, llorando , quizás sin saber por qué.
¿Como no
sentirse triste bajo una noche oscura, en lo plano de la llaanura? ¿Como no
ponerse a llorar cuando la soledad se acrecenta en esas noches ,sin luna. Es
imposible no hacerlo. Los habitantes de San Fernando pudieron ver a Juan Carabina caminando sin poder dormir , en esas noches oscuras por esa llanura ,
que parecía sin fin. También, los habitantes de San Fernando, pudieron verlo dormir en alguna plaza, enamorado de la luz lunar, que lo ilumina todo; acompañado de la luna, que espantaba las sombras de su soledad .
Algún día, Juan, se fue en medio de su soledad, y no volvió más nunca, como un encanto, tal vez, como si el mismo dios todopoderoso , se acordó de él y se lo llevó al infinito, cargado de su profundo amor no correspondido; de su dolor inexplicable.
Algún día, Juan, se fue en medio de su soledad, y no volvió más nunca, como un encanto, tal vez, como si el mismo dios todopoderoso , se acordó de él y se lo llevó al infinito, cargado de su profundo amor no correspondido; de su dolor inexplicable.
Aquiles Nazoa, nos dejó su poema de "El loco Juan Carabina", y nuestro Simón Díaz, le puso la música.
No hay comentarios:
Publicar un comentario