EL OTRO DIA
CONOCI A UNA VIEJA LOCA,
QUE ESTABA MUY DEPRIMIDA
PORQUE SE SENTIA FEA,
ARRUGADA Y MAL QUERIDA.
La pobre mujer
no quería salir de su casa
y estaba toda greñuda,
no se bañaba como en una semana;
tenía las uñas de las manos feas,
no se cepillaba los dientes
y la cuchara le hedía a zorrillo.
Entonces, yo le dije:
“…que por más hedionda que estuviese
Con el fundillo
Todo cochino
Y las tetas con mal olor,
Tenía que levantar ese animo
Y buscarse a alguien
Que le hiciera el favor
Para ver si de esa manera
Salía de ese mundillo.
Total que la vieja loca
Me preguntó de frente
Que si yo era capaz
De besarle el ombligo
-ustedes saben,
Ruqui ruqui-
Y yo le dije que estaba muy ocupado
Que mejor
Prendiera una velita
Y esperar
Que algun santo le hiciera el milagro.
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