Cosas que se le ocurren a uno
DOS
El otro día
Me conseguí a una mujer
En un terrible estado emocional;
la pobre no quería seguir viviendo
porque su marido se había ido con una carajita
sin el menor respeto, ni recato.
Si.
la mujer se quería lanzar
del piso donde vivo;...
quedaría hecha un guiñapo,
no se salvaría,
moriría en el acto
-pensé, mientras trataba
De encontrar una solución,
Una especie de camino
Que me permitiera
Hacerla entrar en cordura
Para que respetara su vida-.
Entonces,
Estuve detallándola:
Era una mujer hermosa, madura
Buena moza por todos lados.
Recuerdo que le dije:
¿Como es posible,
Que una mujer tan bella,
se sienta como un centavo?
Todo porque su marido,
En un momento de locura
la abandonó por una nenita
y se fue para el carajo.
Me conseguí a una mujer
En un terrible estado emocional;
la pobre no quería seguir viviendo
porque su marido se había ido con una carajita
sin el menor respeto, ni recato.
Si.
la mujer se quería lanzar
del piso donde vivo;...
quedaría hecha un guiñapo,
no se salvaría,
moriría en el acto
-pensé, mientras trataba
De encontrar una solución,
Una especie de camino
Que me permitiera
Hacerla entrar en cordura
Para que respetara su vida-.
Entonces,
Estuve detallándola:
Era una mujer hermosa, madura
Buena moza por todos lados.
Recuerdo que le dije:
¿Como es posible,
Que una mujer tan bella,
se sienta como un centavo?
Todo porque su marido,
En un momento de locura
la abandonó por una nenita
y se fue para el carajo.
Mejor estimada señora
-le dije-
En vez de lanzarse al vacío
Y quedar como una muñeca de trapo
Toda espernancada, rota y ensangrentada
¿Porque no entra a mi casa,
Se toma un te de tilo
Y reconsidera su decisión?
La mujer se me quedó mirando
Como si un ángel le estuviese hablando
Directamente en su conciencia,
Y entonces me respondió:
-señor, tiene usted razón,
Tengo 50 años
Y ahora es que estoy bien buena.
Voy a vivir mi vida,
“Que se pudra ese viejo maricón
y que la carajita con quién se fue
le monte los cachos
Y que parezca el santo cachón”
-dijo-.
Así se habla señora
-le dije-
Y si regresa algún día a pedirle cacao
Mándelo a freír monos
y dígale que ahora usted tiene un amigo
que no pela gallina vieja
para hacer un buen caldo.
-le dije-
En vez de lanzarse al vacío
Y quedar como una muñeca de trapo
Toda espernancada, rota y ensangrentada
¿Porque no entra a mi casa,
Se toma un te de tilo
Y reconsidera su decisión?
La mujer se me quedó mirando
Como si un ángel le estuviese hablando
Directamente en su conciencia,
Y entonces me respondió:
-señor, tiene usted razón,
Tengo 50 años
Y ahora es que estoy bien buena.
Voy a vivir mi vida,
“Que se pudra ese viejo maricón
y que la carajita con quién se fue
le monte los cachos
Y que parezca el santo cachón”
-dijo-.
Así se habla señora
-le dije-
Y si regresa algún día a pedirle cacao
Mándelo a freír monos
y dígale que ahora usted tiene un amigo
que no pela gallina vieja
para hacer un buen caldo.
¡qué vaina, la vieja se lanzó por el balcón!
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