ABNELINDA DE 8 a 9pm,
QUE APRETÓ TODA
LE
POR MAS QUE EL CASIMIRO LA PROCURA.
(Como si fuera la última noche de una telenovela con cuatro espacios de 13 minutos).
(Como
PREVIO
Casimiro Rojas alias “Casimiro tres bolas”, porque la naturaleza le dotó de una unidad adicional de masculinidad, tenía dos horas en la plaza Bolívar del pueblo como gavilán cazando pollos, esperando que Abnelinda Parra saliera de la casa de su tía Purificación Gallardo, para decirle sin tapujo que “…ya no podía esperar más y que necesitaba para ese día la prueba de amor que le había pedido 20 años atrás.”
“De hoy no me pasa”-le dijo bien temprano a su hermano José y que todos conocían como “El gato”
-“Le voy a romper la mucurita, hermano. Usted tiene razón-dijo-, yo he debido salir de eso hace tiempo y sobreponerme a la indecisión dela Abnelinda , que se quiere casar primero…antes de soltar la prenda”.
Efectivamente, Abnelinda salió de donde su tía a paso lento como si viviría para toda la vida, caminando como si estuviera bailando una danza, un vals de principios de 1800. y se quedó muda, sin palabras, cuando el hermano del “gato” le pidió la cuchara de frente, le fijó hora y lugar para meterle la paloma.
Pero, el que quedó sin piso, que casi se desmaya fue el Casimiro, con la respuesta que le dio Abnelinda, que le dijo:
-“Ya hablé con mi hermano mayor, Abner. Y le dije de tus pretensiones. Me dijo que ya estaba vejuca, menopausica y sin aventuras en mi vida. Me aconsejó que te pelara la papa y me dispusiera a comerme las tres guayabas que tienes Casimiro…”
“De hoy no me pasa”-le dijo bien temprano a su hermano José y que todos conocían como “El gato”
-“Le voy a romper la mucurita, hermano. Usted tiene razón-dijo-, yo he debido salir de eso hace tiempo y sobreponerme a la indecisión de
Efectivamente, Abnelinda salió de donde su tía a paso lento como si viviría para toda la vida, caminando como si estuviera bailando una danza, un vals de principios de 1800. y se quedó muda, sin palabras, cuando el hermano del “gato” le pidió la cuchara de frente, le fijó hora y lugar para meterle la paloma.
Pero, el que quedó sin piso, que casi se desmaya fue el Casimiro, con la respuesta que le dio Abnelinda, que le dijo:
-“Ya hablé con mi hermano mayor, Abner. Y le dije de tus pretensiones. Me dijo que ya estaba vejuca, menopausica y sin aventuras en mi vida. Me aconsejó que te pelara la papa y me dispusiera a comerme las tres guayabas que tienes Casimiro…”
ABNELINDA PELA LA PAPA.
I
No es un trabalenguas , el titulo de este capitulo recoge exactamente los acontecimientos que se esperaban esa tarde, en que “Casimiro tres bolas” se fue al rancho solitario rodeado de camburales, para esperar impacientemente a Abnelinda y darle matarile, es decir, pelarle la papa y darle tres ronquitos de león encebado y con ganas de comer carne.
Casimiro se fue ligerito al rancho después acordar el trato con la Abnelinda , pasó primero por la taguara de Nemesio Paraqueima, compró una carterita de caña blanca, una cajita de chimó y una panela de jabón azul para darse una lavada de sobaco y sacarse el sudor de las tres bolas con media tapara que tenía flotando en un pote grande, lleno de agua, que tenía detrás del rancho y el cual usaba ocasionalmente para que las mujeres que lleva allí, se laven la cuchara después de sudar un poco, después de pasar un ratito bajo sus movimientos de campesino experto en el arte de amar apuradito, como si recogiera naranjas de una mata cargada, en medio de un plaguero.
Abnelinda, por su parte, pasó primero por su casa y le dijo a Abner “...que lo iba a hacer, que esa tarde le daría la cuchara al Casimiro…” Abner, se le quedó mirando con esos ojos de relámpago; con esa mirada de tigre sabio y le dijo con voz áspera: “lo que falta, es que lo anuncies por radio rumbos, pendeja de mierda, no joda… ahora, todo el mundo, tiene que saber, que vas a tirar al rancho ese con el cochinito de Casimiro, que lo único bueno que tiene es que es hermano de mi pana, El Gato”
Abnelinda se puso a llorar como si Abner le hubiese dado una de esas palizas acostumbradas que le daba desde que tenía como tres años y que una tarde la dejaron media atarantada como perdida en una atmósfera cargada de estupidez perpetua de la cual no logró salir nunca.
“Anda para la vaina, no joda-le dijo Abner medio molesto-, pero te lavas la cuchara, te afeitas el sobaco, te echas agua florida para que “huelas bien” y te cepillas los dientes con crema dental. Pero, hazlo rápido, no vaya a ser, que el Casimiro se vaya para el carajo y vengas otra vez sin tirar, no joda. Tengo esperanzas que después que te meneen la cola, vengas menos apendejada”.
Entonces, Abnelinda salió del baño toda olorosa, se puso su falda floreada nueva, su cota blanca que le hizo su amiga Florinda Ascacio y de estreno se puso una pantaleta cuello tortuga que su tía Encarnación-la mujer que nunca tuvo marido-, nunca se puso y que había estado guardada en el escaparate como por 50 años para una ocasión especial, que se negaba en aparecer.
ABNELINDA PELA LA PAPA.
II
Abnelinda , llegó en cola al ranchito de Casimiro, montada en la parte de atrás como si fuera una chiva amarrada con un mecate por el pescuezo, en una camioneta que manejaba el tuerto López, un amigo de todos, que siempre se perdía a donde fuera porque veía doble. Entonces, Abnelinda le rogó encarecidamente que no se perdiera porque le iba a dar la mucurita a Casimiro, después de más de 30 años pensando el asunto, entre muchas calumnias, triángulos amorosos, las vainas que echaba Abner cada vez que se emborrachaba todos los fines de semana en un cuarto de siglo y las escapadas y aparecidas de película, que hacía el gato Rojas, como si fuera una serie de James Bond.
Total que el tuerto López le puso interés y le pidió a cambio a Abnelinda que le regalara la pantaleta de recuerdo después que le diera matarile y así lo acordaron.
Ya Casimiro pensaba que la mujer no llegaría, pero se equivocó, pues Abnelinda entró al rancho como si se tratara de la mismísima “Dama de las Camelias”.
El Casimiro se había lavado la paloma y también se había bajado media carterita de caña blanca. Se sentía sexy, vestido con su interior tipo bermudas de tela blanca y broches en la bragueta... también llevaba puesta una camiseta blanca “ovejita” que el Gato le había comprado en el mercado de quinta Crespo y estaba refrescado con unas esencias que le había preparado una bruja que vivía por los lados de Quibor..que según le había dicho, “Le pondría la paloma como chucho de toro.”
Los dos seres se miraron emocionadamente, la Abnelinda sentía que su corazón podría estallar de la emoción y el Casimiro la miraba de una manera tan vulgar y rastrera que no podía ocultar sus bajos instintos de hombre vagabundo y callejero. Casimiro la tomó por las manos y la fue acercando lentamente, le dio un beso que le quemó los labios y empezó a maraquerla como si estuviese tocando un golpe tocuyano.
.
ABNELINDA PELA LA PAPA.
III
CASIMIRO no tuvo paciencia, ni se anduvo con miramientos. Como si fuera un rayo veloz , empezó a tantear a la Abnelinda como si estuviese haciendo queso caroreño y le metió mano a la mujer por entre “la cuello de tortuga”, consiguiéndose una cuchara tan pelúa ,que dejaba ver claramente los 44 años sin afeitar de aquella araña tropical, que impedía conseguir alguna abertura, que indicara el camino al paraíso.
Pero, Las ganas de seguir el sendero de Dios y cumplir con lo que dicta la Biblia en alguna parte, dirigieron lo que debía hacerse en una suerte de destino escrito con antelación, entonces el Casimiro dejó a la Abnelinda desnuda en pelotas tan rápidamente, que ella misma no se dio de cuenta y precisamente cuando su mirada encontró al descubierto el muñeco de Casimiro, casi le da un patatús y no lo cuenta. Ni si quiera quería agarrarlo, a pesar de la insistencia del Casimiro, que le metió a la Abnelinda un cuarto de botellita de licor, como si estuviera echando aceite con un embudo y cuando la mujer trató de reaccionar, ya el Casimiro le había partido en dos la mucurita, entrando hasta el final del camino y rastrillando todo lo que consiguió en la parcela como si estuviera limpiado un conuco.
Así estuvieron como 5 horas en una especie de entrenamiento de lucha, que dejó al Casimiro agotado, embriagado de licor de caña, sudado y hediondo a cuca; tirado en una esterilla y como a las seis de la tarde la Abnelinda se puso su falda, su cota blanca y sus sandalias y bajó caminando por el camino de tierra para agarrar una colita, llevaba una bolsita donde guardaba la pantaleta y escrito a lápiz decía: ”para el tuerto López , de Abnelinda”
THE END
Mary Carmen Fiol Guerrero Ayyyyyyy me vas a mataar ya no puedo más jajajajajajajajajaja, me lo he pasado bomba con este cuento, y lo más cómico que metes ahí en este berenjenal a todos tus viejos amigos, qué bueno eres, no me canso de admirar la inventiva tuya y la picardía que le pones a tus relatos; de verdad que me encantan.
ResponderEliminar..Piruska Perez JaJaJa, para adentrarse en ese monte tan tupido se requiere un machete bien afilado! Para que querría el tuerto esa pantaleta?